Cómo el ejercicio protege el cerebro contra el Parkinson
Título original: Mechanisms of Neuroprotection Arising from Exercise
El ejercicio físico desencadena una conversación química entre músculo y cerebro que ralentiza el Parkinson. Cuando el músculo se contrae, segrega moléculas llamadas exerkinas —entre ellas BDNF, IGF-1, irisinay cathepsina B— que viajan al sistema nervioso y protegen las neuronas dopaminérgicas contra la acumulación de α-sinucleína, el marcador patológico de la enfermedad. Los ensayos clínicos confirman que programas de ejercicio aeróbico, resistencia y multimodal mejoran marcha, equilibrio, cognición y calidad de vida, con especial beneficio del entrenamiento progresivo de fuerza y equilibrio en síntomas motores. A nivel mecanístico, estas exerkinas despliegan vías antiinflamatorias, antioxidantes y de regulación mitocondrial que sostienen la supervivencia neuronal y la plasticidad sináptica. Para el lector de longevidad, el mensaje es directo: el ejercicio es hoy el fármaco más potente contra la neurodegeneración, y su eficacia radica en reactivar el músculo como órgano endocrino activo, no solo como estructura mecánica.
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