Estrés Oxidativo
El desequilibrio entre radicales libres y antioxidantes que daña el ADN celular
Definición
El estrés oxidativo es el desequilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y la capacidad antioxidante endógena (enzimática y no enzimática) para neutralizarlas. Las ROS — superóxido, peróxido de hidrógeno, radical hidroxilo — se generan continuamente como subproducto del metabolismo mitocondrial y de la actividad inmune. A bajas dosis son señalización fisiológica (hormesis), pero su exceso crónico daña lípidos de membrana (peroxidación lipídica), proteínas (carbonilación), y ADN (8-OHdG), acelerando el envejecimiento celular.
Explicación detallada
La «teoría del envejecimiento por radicales libres» fue propuesta por Denham Harman en 1956. Aunque la versión simplista (los antioxidantes alargan la vida) ha sido refutada en múltiples ensayos clínicos (los antioxidantes a altas dosis pueden incluso aumentar mortalidad), el rol fundamental del estrés oxidativo crónico en el envejecimiento celular sigue siendo central.
Biomarcadores clínicos del estrés oxidativo: - 8-OHdG urinaria: daño oxidativo del ADN - MDA (malondialdehído): peroxidación lipídica - Carbonilos proteicos: daño oxidativo proteico - Glutatión total (GSH + GSSG) y ratio: capacidad antioxidante intracelular - TAS (Total Antioxidant Status): capacidad antioxidante plasmática
La estrategia moderna no es saturar con antioxidantes externos (que pueden interferir con la señalización ROS fisiológica del ejercicio) sino activar la vía endógena Nrf2 — el «master switch» antioxidante que regula la transcripción de >200 genes protectores incluyendo glutatión peroxidasa, superóxido dismutasa y catalasa. Activadores de Nrf2 con evidencia: sulforafano del brócoli germinado, curcumina con piperina, ejercicio moderado, hormesis térmica (sauna, crioterapia), restricción calórica.
Fuentes científicas
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