Permeabilidad Intestinal (Leaky Gut)
La fuga de toxinas y bacterias a través de la barrera intestinal compromete la inmunidad
Definición
La permeabilidad intestinal aumentada — conocida coloquialmente como «leaky gut» o «intestino permeable» — es la pérdida de la integridad de la barrera epitelial intestinal, que normalmente actúa como filtro selectivo entre el lumen intestinal y la circulación sistémica. Cuando las uniones estrechas (tight junctions) entre enterocitos se debilitan, permiten el paso de fragmentos bacterianos (LPS), proteínas alimentarias no digeridas y toxinas hacia la circulación, activando inflamación sistémica de bajo grado. Aunque controvertido en medicina convencional, hay evidencia molecular sólida en enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal y MAFLD.
Explicación detallada
Alessio Fasano (Harvard) identificó la zonulina como el regulador principal de las uniones estrechas. La zonulina elevada en suero correlaciona con permeabilidad intestinal aumentada y se ha asociado con enfermedad celíaca, diabetes tipo 1, esquizofrenia, autismo, EM y obesidad. Los factores que aumentan la zonulina y permeabilidad son: gliadina del trigo, disbiosis intestinal, alcohol, AINEs crónicos, infecciones, estrés crónico, ejercicio extremo de resistencia (maratones), quimioterapia y radioterapia.
Mecanismo patológico (endotoxemia metabólica): cuando los LPS bacterianos cruzan el epitelio intestinal, llegan al hígado por la vena porta activando macrófagos hepáticos (células de Kupffer) → producción de IL-6 y TNF-α → inflamación sistémica → resistencia a la insulina, MAFLD, neuroinflamación. Este eje LPS-inflamación está implicado en varios trastornos.
Medición clínica: test de lactulosa/manitol (orina, ratio elevado indica permeabilidad), zonulina en suero o heces, biomarcadores de translocación bacteriana (sCD14, LPS-binding protein, anticuerpos anti-LPS).
Intervenciones para restaurar la integridad de la barrera: eliminación temporal de gliadina/gluten (test de 30 días para detectar reactivos), L-glutamina (5-10 g/día — combustible preferido de enterocitos), zinc carnosina, polifenoles (curcumina, quercetina), butirato (postbiótico o suplementación), espermidina (autofagia intestinal), prebióticos selectivos y, en casos severos, dieta de eliminación con reintroducción guiada.
Fuentes científicas
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